domingo, 8 de abril de 2012

La mujer del baúl con el traje de novia


 "Ni siquiera la traición pudo doblegarla. Tanta había sido la espera, tantos los días organizando el ajuar que todas las desgracias estaban incluidas en ese tiempo que pasaba y él sin llegar. Y cuando supo que Alfredo no volvería porque se había casado en otra parte, bajo los ojos y suspiró, pero no soltó lágrimas. Apenas si le temblaron las manos. Y tres días enteros estuvo sentada en el balcón, esperando a que llegaran las lluvias.
Cuando llueva, dijo, voy a guardar el vestido de novia en el baúl. Y así lo hizo, doblándolo con cuidado, colocando las bolitas de naftalina en los pliegues, perfumando el velo y los bordados del pecho.
Y pasaron los días hasta que le contaron a ella que el hombre que la abandonó se estaba muriendo. Entonces abrió el baúl y sacó el puñal de oro que lo había estado matando por tanto años. Y la mujer sonrió santificada."

José Guillermo Anjel, tomado del libro café del sur.

Apareció cuando quiso ser escrito

Uno escribe  y tiene que escribir cuando el cerebro le ebulle. Normalmente todo lo metafísico ebulle, ¿no es así?. Hoy es cuatro y no es mí número. " mi número favorito es una letra". Pasan los carros, suenan grillos. Pasan los grillos y suenan carros. No mucha gente entiende lo subjetivo pero también uno cae en el pecado de generalizar. ¿Qué gente? no importa, divago como siempre.


Tengo que irme bien lejos, sin cabello, sin piel, sin ojos. Bien lejos donde ser Talita o Mathi sea posible. Tener un gato que se llame Otto (el piloto) y una gata que se llame Ana.  No habrán desayunos fríos ni desayunos en Tiffany`s.  Ni ríos-negros, ni ríos metafísicos. Nunca importa mucho lo que haya, sólo lo que no haya. Quiero un pechirrojo y un azulejo en cada hombro de mi esqueleto. Quiero llevarme puesto el corazón.


Deseo encontrar el oro atrás del arco iris y tomar café con los duendes-sirenas. Voy a volar como un pez.